Cuando ya todo esté prohibido
Hace poco estaba con unos amigos que estudiaron filosofía en una de las universidades recién creadas hace algunas décadas, producto del año 68, me había acompañado por el fotógrafo Yuri Valecillo y el joven Cristian Galicia, en esa plática, en una cantina familiar llamada el Salón Corona, Yuri rememoró cuando nos conocimos, de pronto un montón de piedritas cayeron a mi hígado, todos esos recuerdos aparecieron: las conferencias acudidas, los libros prestados, los días enteros en las bibliotecas, las sombras de los árboles, la novia que nunca nos quiso… Había pasado mucho y muy interesante. Nos conocimos el día en que nos hicimos miembros de la Sociedad de Escritores de México, la AEMAC. Yo era un muchacho de 23 años, me había matriculado en la universidad por aquellos días en la carrera de letras por consejo de otro amigo poeta, Daniel Olivares. Quería ser escritor. Ta vez los amigos ahí reunido no tenían que saber todo ese camino andado, nos había tocado en aquella ocasión ser rivale...