Cuando ya todo esté prohibido


Hace poco estaba con unos amigos que estudiaron filosofía en una de las universidades recién creadas hace algunas décadas, producto del año 68, me había acompañado por el fotógrafo Yuri Valecillo y el joven Cristian Galicia, en esa plática, en una cantina familiar llamada el Salón Corona, Yuri rememoró cuando nos conocimos, de pronto un montón de piedritas cayeron a mi hígado, todos esos recuerdos aparecieron: las conferencias acudidas, los libros prestados, los días enteros en las bibliotecas, las sombras de los árboles, la novia que nunca nos quiso… Había pasado mucho y muy interesante. Nos conocimos el día en que nos hicimos miembros de la Sociedad de Escritores de México, la AEMAC. Yo era un muchacho de 23 años, me había matriculado en la universidad por aquellos días en la carrera de letras por consejo de otro amigo poeta, Daniel Olivares. Quería ser escritor. Ta vez los amigos ahí reunido no tenían que saber todo ese camino andado, nos había tocado en aquella ocasión ser rivales del insigne maestro René Avilés Fabila, porque también era candidato oficial a la presidencia de esa institución. Nosotros estábamos del lado opositor, que era del editor de la revista, “La Cabra”, Morelos Torres. Éramos soñadores, jamás imaginamos que llevaríamos a una ruina económica y moral a una gran institución, pero eran épocas difíciles, con pocos contrastes, el poder del partido oficial era revitalizado por el presidente mejor preparado del mundo: Carlos Salinas de Gortari. Para bien de muchos todo esto ahora es una anécdota, dos veces hemos sacado del poder a lo que llamó Mario Vargas Llosa: “La dictadura perfecta”. Ahora vivimos nuevos tiempos, ganó la democracia y el lema de Humo Sólido ahora se ha suavizado, ya no es “Cuando ya todo esté prohibido, ahora es “hay que seguir para que no todo sea prohibido”. Yo soñaba todos los días con leer un poema diario, imaginaba lo feliz que sería si muchas personas pudieran leer un poema diario. Así que en ejercicio de nuestra voluntad y de nuestros propios recursos decidimos llevar a cabo la recreación de un mundo idílico donde hubiera poesía para todos.  Cuando fundamos esta hija de poesía fuimos invitados por Yuri Valecillo a realizar una publicación más, porque ya teníamos impresa “la Hoja” y “Genio y Figura” que eran de interés por la fotografía y por la poesía. Atores connotados formaron parte de la ilustración de esas páginas, gracias al deber y a la lente de Yuri Valecillo. Bebimos güisqui y café con Jesús Garrido y al final fumamos unos tremendos puros.  Sólo faltaba un lema que le diera sentido, eran como dije tiempos difíciles, creo siempre lo han sido, constantemente a mi me viene a lamente aquel discurso del presidente Salvador Allende hablando desde radio Magallanes, llamando a la población a no salir de sus casas y a esperar un mejor momento para reiniciar la lucha p0or la democracia, aquellas palabras hablaban de el regreso de l hombre, el regreso de la apertura de las alamedas. Nuestro deseo se ha cumplido, ahora las alamedas son nuestras y Humo Sólido es más amable, más suelto, más metafísico seguirá llegando eternamente imparable y e imposible de tener una estocada porque será eterno en el mundo de las palabras bellas que nos acompañaron en las melodías de nuestro contemporáneo.  12 ejemplares con un tiraje aproximado de 6 mil a 8 mil ejemplares, que fueron por varios estados del país y a zonas de alta marginación donde no se tiene un libro en casa.  Cuando ya todo esté prohibido. 
Fotografía del extrovertido Juan Carlos Cota Orduño, desde el granero de México.

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